Exposición virtual MAM Bahía 360º

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Chico es una lluvia fuerte.

Chico cuando aparece no pide ser visto. Pero una vez que manifiesta su Presencia, siempre es una lluvia intensa. Das que o solo agradece ao Sol que evaporou gotículas d'água em nuvens densas que por ele despencham. Agua abundante del cielo fertilizando la Tierra.

Así fue cuando llegó a mi vida con una sonrisa abierta, manos fuertes, la disposición de un atleta y un alma dedicada al Arte. Conmovida, entre la alegría y el asombro de una niña, le di el mío. Desde entonces, lo ha hecho de buen grado. Recibo un generoso esparcimiento de las aguas que inundan mis márgenes, ensanchándolos. Sin piedad, pero con amor. Tierra fertilizada.

Así fue cuando aceptó la invitación del gobierno para dirigir el MAM Bahía. Junto a Chico, en su invitación para la sencilla inauguración, embarazada de nuestro cuarto hijo, entramos en la sala bañados por el chapoteo de las olas que tocaban el muro de piedra primigenio. Pregunté a los presentes, el equipo que le acompañaría con eficacia y a un ritmo ágil, si alguna vez habían tenido la tentación de lanzar un gancho desde las ventanas entre una audiencia y otra. Ese alegre comienzo trajo a muchos otros artistas que habían sido compañeros de Chico en la gestión e idealización de MAM Bahía. Tierra en siembra.

Antes de ser un espacio restringido y poco transitado, se convertiría en un entorno democrático, dinámico, de exposición y formación. Así se crearon los talleres que perduran hasta hoy y fue con este sentimiento que, en el primer acto, Chico realizó la famosa Exposición Cadastro. El evento causó un gran revuelo en la ciudad, permitiendo que unos cientos de artistas expusieran al mismo tiempo en el MAM, ocupando todos los espacios posibles, incluso los baños. A partir de entonces, hubo exposiciones, seminarios, movimientos notables para Bahía y el Nordeste, tramados al batir de las tranquilas olas del mar de la bahía.

Este fue el terreno fértil que proporcionó Chico. Durante 12 años escuché el tintineo en las piedras del Solar do Unhão, acompañando tantos momentos de siembra y cosecha que también puedo sentirme agradecido por el hombre, el artista, el padre y el compañero que se mantiene erguido, decidido, amable y generoso, como el suelo que fertiliza siempre y una vez más, cuando después de la temporada de inundación se recoge, dejando humus en la tierra vivificada. Los frutos cambian, pero las fuertes lluvias dejan alimento para el cuerpo y el alma. Ha sido así.

Alba Liberato
compañera y poeta

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